El deseo nos hace tomar su propia violencia como un signo de eternidad.


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La violencia nos hace por los demás es a menudo menos dolorosa que la que nos hacemos a nosotros mismosNada aguza mejor nuestro olfato ni nos hace tan sensibles para detectar las raíces de la crueldad, la maldad y la violencia que puede desencadenar el ser humano, como la buena literaturaNos acostumbramos a levantarnos cada día como si no pudiera ser de otra manera, nos acostumbramos a la violencia como algo infaltable en las noticias, nos acostumbramos al paisaje habitual de pobreza y de la miseria caminando por las calles de nuestra ciudad.No hay nada malo en ser humilde, pero cuando otros lo toman como un signo de debilidad, que es cuando yu tomar medidas.La pasión no es una especie de monstruo, como tal vez imaginamos: su deformidad está en su violencia. Todo afecto, toda inclinación, todo deseo, puede llegar a ser pasión, y las pasiones, aunque nos parezca que nacen gigantes, porque realmente lo son cuando las notamos, tuvieron un momento en que fueron afectos, inclinaciones, deseos moderados.El no hablar con otros países no nos hace quedar como gente dura; nos hace quedar como arrogantes.